viernes, 4 de octubre de 2013

VIAJES DESDE EL SER: Desierto de tierras indias



Ahora comprendo que son viajes que se pueden suceder en cualquier lugar del planeta, del universo. Ahora sé que no es necesario salir del país, tal vez no es necesario transitar más allá de la más cercana frontera. Pero si tienes el don de volar...entras, sales, y dejas que el viento te traiga a casa despeinada, revuelta y feliz de haber cruzado esas puertas...





Descansan a la sombra de un árbol, viajando por tierras indias. Tiempo de despejar la mente, de cuántas cosas vistas y vividas, imágenes y personajes encontrados. Aún quedan muchas montañas sagradas por explorar...

Mientras, sobrevuelan a nuestro alrededor aves rapaces que hablan de la distancia que nuestra mirada ha tomado de la tierra. Vuela el espíritu - dicen. No lo olviden.


Trotan de nuevo nuestros pies, recogiendo la fuerza que tantas huellas peregrinas han dejado en los senderos vestidos de roca. Cuántas espinas clavadas, cuántas matas con púas, resecas y afiladas ramas, tratan de frenar nuestro paso. Mejor no hacerle caso al dolor, nunca será para tanto, mejor seguir buscando el verde néctar escondido entre julagas, entre gobernadoras del desierto. Cuando menos te lo esperas, cuando realmente confías, lo encuentras y lo recoges con todo el respeto y la humildad que tus ancestros te enseñaron. Comemos siguiendo el ritual. Cuánto amargor de cactus han tragado nuestras gargantas sedientas de luz.


Ahora el poder de la tierra nos brinda una nueva energía que hace más ágiles nuestros pasos, la pereza huye y ya no existe la fatiga. Cobran vida los árboles del camino, las nubes conversan, los colores se mueven anunciando la existencia de nuevas vidas. Ahora podemos apreciar cada piedra que encontramos. Disfrutamos del paseo, reímos, lloramos y todo lo dejamos ir...




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