viernes, 25 de octubre de 2013

VIAJES DESDE EL SER: Siguiendo formas en las nubes



 

Cuántas veces miramos al cielo y nuestros ojos se clavan en las nubes. Son apetecibles esponjas de algodón que flotan en el aire, dejándose llevar libres por el viento.

Simplemente es bello el momento de alzar la cabeza de la fatiga del camino, del incesante flujo de ideas…y aliviar la mundana perspectiva en la inmensidad de la bóveda celeste. Ahí tan cerquita transitan ellas, como un regalo, enviadas por el universo.

En las nubes podemos encontrar las formas y colores que se nos antojen. Para nuestros sueños pueden tomar apariencia animal, de rostros y de figuras perfectas moviéndose al ritmo del pasar del tiempo. Mientras, el aire las empuja a veces muy lento y a veces con una prisa feroz.

Vemos en su apariencia surgir sentimientos, convertidas en plumas despeinadas que anuncian vientos alisios, empedrados perfectos que atraen la llovizna, negros ejércitos de borrasca atlántica o enormes naves con bolas de fuego de dragón que el sol dejó en su rastro


A veces, de fondo el cielo parece que arde y cuentan las leyendas que una virgen agradece el frescor del caer de la tarde planchando sus sábanas de flores. A veces, al amanecer las nubes desaparecen y la vida aparece ya como despejada para siempre…

Así como las nubes se transforman con toda naturalidad ante nuestros ojos, así queremos diseñar nuestro particular mundo. Y adaptamos nuestra apariencia en el camino de la historia como si de un juego se tratase. Con el poder absoluto de seguir resolviendo, con la firmeza de un rayo de luz, nuestra misión en la tierra.

viernes, 4 de octubre de 2013

VIAJES DESDE EL SER: Desierto de tierras indias



Ahora comprendo que son viajes que se pueden suceder en cualquier lugar del planeta, del universo. Ahora sé que no es necesario salir del país, tal vez no es necesario transitar más allá de la más cercana frontera. Pero si tienes el don de volar...entras, sales, y dejas que el viento te traiga a casa despeinada, revuelta y feliz de haber cruzado esas puertas...





Descansan a la sombra de un árbol, viajando por tierras indias. Tiempo de despejar la mente, de cuántas cosas vistas y vividas, imágenes y personajes encontrados. Aún quedan muchas montañas sagradas por explorar...

Mientras, sobrevuelan a nuestro alrededor aves rapaces que hablan de la distancia que nuestra mirada ha tomado de la tierra. Vuela el espíritu - dicen. No lo olviden.


Trotan de nuevo nuestros pies, recogiendo la fuerza que tantas huellas peregrinas han dejado en los senderos vestidos de roca. Cuántas espinas clavadas, cuántas matas con púas, resecas y afiladas ramas, tratan de frenar nuestro paso. Mejor no hacerle caso al dolor, nunca será para tanto, mejor seguir buscando el verde néctar escondido entre julagas, entre gobernadoras del desierto. Cuando menos te lo esperas, cuando realmente confías, lo encuentras y lo recoges con todo el respeto y la humildad que tus ancestros te enseñaron. Comemos siguiendo el ritual. Cuánto amargor de cactus han tragado nuestras gargantas sedientas de luz.


Ahora el poder de la tierra nos brinda una nueva energía que hace más ágiles nuestros pasos, la pereza huye y ya no existe la fatiga. Cobran vida los árboles del camino, las nubes conversan, los colores se mueven anunciando la existencia de nuevas vidas. Ahora podemos apreciar cada piedra que encontramos. Disfrutamos del paseo, reímos, lloramos y todo lo dejamos ir...