martes, 5 de junio de 2012

Al ritmo de tus pasos


 Te seguí durante días viendo
cómo llegabas por los aires.
Sigilosa en las tardes celestes,
como si de un paracaídas
se tratara.

Ni tan siquiera 
esperaste por mi,
nunca lo haces,
para encenderte fria
en la refrescante noche.

Yo andaba aún
desenmarañando mi mente
de pensamientos y nudos.
Y esplendorosamente me diste 
tremenda sacudida
con tu luz.

Ahora yo soy de nuevo
la que me dejo acariciar
por ti.
Mientras, me permito andar
entre mis más dulces 
y tiernos momentos.

Te contemplo, te escucho
y duermo a tu lado,
dejando mis órganos latir 
al ritmo de tus pasos
seguros.

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